En un acto que los analistas ya califican como “rebeldía pura nivel experto”, el empresario conocido simplemente como Gama sorprendió al país al lanzar un llamado urgente a la población: que se levante en huelga general para exigir un mejor servicio de agua al municipio y de luz a la Federación.
La preocupación de Gama, según él mismo explicó en una conferencia de prensa improvisada frente a uno de sus locales (donde las lámparas parpadeaban con cierta dignidad y el agua salía con intermitencia heroica), nace de una realidad innegable: “En ninguno de mis negocios pago agua al municipio ni luz a la Federación. Esto no puede seguir así. El pueblo merece un servicio de calidad”.
Autoridades municipales y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) reaccionaron con una mezcla de estupor y cansancio existencial. Un vocero que pidió el anonimato (probablemente porque también está cansado) declaró: “Es complicado mejorar la infraestructura cuando hay quienes no contribuyen. Si el señor Gama pagara, quizá podríamos invertir en tuberías que no se rompan cada tres semanas y en postes que no se caigan con la brisa. Pero bueno, cada quien su método de protesta”.
Por lo pronto, el empresario se retiró de la conferencia asegurando que seguirá “luchando desde sus trincheras” (sus negocios) y que espera que el pueblo despierte. “Esto no es egoísmo”, concluyó. “Es liderazgo rebelde. Si yo pagara, sería uno más. Así soy un símbolo”.
